La noticia conmocionó al mundo sobre todo a Europa, ya que en USA el ciclismo era poco popular. Como se suele decir las desgracias nunca vienen solas y su cuñado por sentirse culpable se intentó suicidar. Una de las cosas más impredecibles de la vida es la muerte y el momento que vas a nacer. La mujer de Greg Lemond, con todas estas emociones en el cuerpo se puso a dar a luz.
Después de todo aquello, todo se complicó más de lo que aparentemente decían los médicos que vaticinaban un mes de recuperación para el ciclista. El estadounidense estuvo todo ese año con problemas y el TOSHIBA no le renovó. El PDM se hizo con sus servicios para el 88, pero el ciclista sufrió apendicitis y tuvo que ser nuevamente intervenido.